Por Clelia Conde

¿Qué me impresionó de este librito pequeño, escueto e incisivo? En principio encontrar ligados dos autores admirados, que pensé sólo se relacionaban en mi interior. Auerbach, con su obra, Mímesis, representó  una idea fuerte de que esa literatura amada eran pensamientos. Pensamientos sociales, pensamientos políticos, ideas para comprender la humanidad. Hasta entonces, hasta Mímesis, la literatura era un refugio, que ni Sartre ni todos los existencialistas habían logrado extraer de un mundo que era “aparte”. Pero ese fantástico libro de Auerbach que explicaba, sin tener el descaro de explicar, solo haciendo sentir, en las obras de Shakespeare la sociedad victoriana, fue un hallazgo. Mucho tiempo después, quizá de una manera ya intelectualizada, sin la sorpresa de ese primer descubrimiento leí  con profunda gratitud a Gramsci y Benjamin.  Son, como Freud, abridores de mundos. Seguir leyendo “Correspondencia Auerbach-Benjamin”

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